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L. RON HUBBARD, EL GURÚ DESENMASCARADO

 

- Capítulo 4 -
 

SANGRE Y ARENA

 

 La primera cosa que hizo al salir de la Universidad fue una expedición a América Central. En los siguientes años dirigió tres más, todas ellas encaminadas al estudio de los indígenas y las culturas salvajes con el fin de proporcionar   material para sus artículos e historias. Entre 1933 y 1941 visitó muchas culturas primitivas y encontró tiempo para escribir siete millones de palabras de ficción y no ficción publicadas. (de una breve biografía de L. Ron Hubbard, 1959)

 

 Es obvio que él no escribió siete millones de palabras entre 1933 y 1941. En ese período publicó aproximadamente 160 artículos e historias, casi todos ellos en revistas pulp. La naturaleza del medio impedía que las obras fueran   extensas, así las historias de ficción en papel pulp eran cortas donde pocas relatos superaban las 10.000 palabras. Si el hubiera publicado siete millones de palabras, la extensión media de sus obras hubiese sido de 44.000 palabras,   cosa imposible.

 

 Un pequeño e inteligente examen también dejaría claro que Hubbard nunca abandonó América durante esos años. El material para esas historias no era el fruto de las expediciones a lugares lejanos sino de experiencias previas   bellamente adornadas por su fecunda imaginación. Nunca visitó culturas primitivas a menos que éstas se encontraran en Nueva York y Los Ángeles.

 

Ron llegó a Washington en febrero de 1933 menos decepcionado por el fiasco en la prospección de oro que impaciente por conocer mejor a una joven muchacha con la que había coincidido en un campo de vuelo antes de que su padre lo enviara a Puerto Rico. El objeto de su pasión tenía 26 años, y era la hija de un granjero de Elkton, Maryland. Se llamaba Margaret Louise Grubb pero la apodaban Polly. Era una muchacha rubia, vital y atractiva, coetánea de Amelia Earhart que, nueve meses antes, se había convertido en la primera mujer en cruzar el Atlántico sola. Earhart había inspirado a miles de mujeres americanas aficionándolas a la aviación y en los fines de semana Polly se acercaba al cercano campo de vuelo cercano a su casa y ver el vuelo de los planeadores en el remolque de un viejo Ford.

 

Hija única cuya madre había fallecido diez años antes, se ocupaba de su padre y se autofinanciaba (había obtenido su primer empleo a los dieciséis años). Pero a pesar de sus responsabilidades estaba determinada a volar y se encontraba en trámites de conseguir su licencia de piloto [1] cuando un fin de semana en el campo de vuelo hizo su aparición un joven con un reluciente pelo rojo.

 

A Polly difícilmente le habría podido pasar inadvertida la llegada de Ron , ya que derrepente se convirtió en el foco de atención del grupo que aguardaba en un remolque. Parecían recrearse de forma natural ante él, riendo con frecuencia mientras que él hablaba directamente, rebanando el aire con sus manos, mientras explicaba sus azañas aéreas. Por su parte Ron no tardó en darse cuenta la presencia de la atractiva muchacha en el hangar y quiso conocerla.

 

A pesar de ser casi cuatro años más mayor que Ron, esto no la preocupó en absoluto. Mujeres privadas de una mente abierta nunca consideraron la posibilidad de tener un romance con un hombre más joven que ellas pero Polly pensaba que Ron era un compañero irresistible, gentil, considerado, divertido y capaz de hacerla reír. Hablaba mucho de sus viajes a Oriente pero ella nunca se aburrió; realmente se sorprendía de todas las cosas que él había visto y hecho. Era un hombre mucho más maduro y con experiencia que los jóvenes que había conocido en Elkton, una comunidad rural de 6.000 habitantes situada al noreste de la bahía de Chesapeak. La mayoría de ellos no habían ido más lejos de Wilmington, Delaware, unas diez millas al norte.

 

El padre de Polly estaba comprensiblemente un poco alarmado cuando se enteró que su hija "salía" con Ron Hubbard. No era que el joven no le gustara, él también pensaba que Ron era encantador y tampoco le importaba que Ron fuera más joven que Polly. Lo que le preocupaba era que Ron no tenía ni dinero ni perspectivas de carrera y parecía evidente que no tenía la intención de busar un trabajo visto que pensaba ganarse la vida escribiendo. A ojos del Señor Grubb ser escritor no era un trabajo y Ron no le convencería para que cambiase de opinión puesto que él podía publicar sólamente dos artículos en el Sportman Pilot como evidencia de su potencial de ganancia.

 

Sin embargo el Sr. Grubb y los padres de Ron eran conscientes de que sería inútil oponerse a la pareja. Polly era tan testaruda como Ron y si se había mentalizado para casarlo no habría nada en el mundo que pudiera pararla y Ron, el adorado hijo único, tenía siempre la manera de conseguir algo de sus padres. Las respectivas bendiciones fueron concedidas con renuencia y el matrimonio tuvo lugar en Elkton el jueves trece de abril. Muchos de los invitados especularon justamente sobre el rápido acuerdo y sobre la urgencia con la que se había organizado la ceremonia. Polly y Ron se mudaron a una pequeña casa en Laytonsville, Maryland, donde Polly tuvo un aborto espontáneo. En octubre se quedó embarazada de nuevo.

 

En mayo el Sportman Pilot asignó a Ron el encargo de una crónica acerca de una competición de vuelo que tendría lugar en el College Park Airport cerca de Washington. El contenido de la crónica era competente y estaba escrito con su habitual prosa: "ya que forzosamente y por falta de medios estaba entre los espectadores, sólo puedo hablar desde el punto de vista del espectador en tierra y aventurarme a decir que esas seis máquinas sólo han tenido un inconveniente. La competición ha sufrido las desventajas de todas las competiciones convencionales. Al permanecer en tierra no teníamos otra cosa que mirar el cielo despejado con los aviones que desaparecieron para regresar después. Sin embargo la llegada compensó ese vacío, los aviones descendieron rápidamente rozando los árboles precipitándose con energía. Fue algo trepidante y heroico para satisfacción del público y usted ya conoce a los espectadores."

 

El artículo se publicó en el número de mayo/junio de la revista acompañado de dos fotografías hechas por el propio Ron. Era su primer artículo como escritor profesional y estaba muy orgulloso de ello pero podría ser descrito como el prometedor inicio de una carrera. Pasaron meses antes de que apareciese otro.

 

Pero a Ron no parecía importarle mucho las dificultades de ganarse la vida como escritor. El Viernes 1 de Agosto el Washington Daily News anunciaba: "Un joven aventurero de Washington descubre oro en la cercana Maryland". El artículo a tres columnas decía que L. Ron Hubbard en el curso de un permiso por asignación del director general de la West Indies Minerals Inc., había encontrado oro en la pequeña granja de su esposa en Maryland.

 

Se ironizaba sobre el hecho de que un buscador hubiera descubierto oro en su jardín. "Hubbard, todavía en sus años veinte, fracasó en encontrar oro en las Antillas, Indias Occidentales, para regresar y casarse con la muchacha que había conocido poco antes de su partida. Regresó a su casa al poco tiempo, con las manos vacías y debilitado por las fiebres. ' Imagine que ha intentado encontrar oro a 1.300 millas de aquí cuando lo halló justo en el jardín de su casa' " -dijo Hubbard con humildad.

 

Ron declaró al rotativo que la explotación a gran escala empezaría pronto y que también había hallado varias muestras de un curioso metal blanco que pensaba podría ser platino o iridio. Dos fotografías acompañaban la historia, una de Polly, seductora, con botas altas y otra de dos jóvenes examinando una roca y un comentario a pie de página: L. Ron Hubbard, el buscador, dice que la roca de la foto es la muestra de oro en cuarzo más grande que jamás ha visto".

 

Paradójicamente, apesar de haber encontrado oro, la situación de económica de Ron continuaba siendo precaria. En septiembre su licencia de piloto caducaba pero no podía renovarla porque en los seis meses anteriores no había terminado las diez horas requeridas de vuelo. El problema era muy simple: no tenía dinero sin embargo en una carta se quejaba al Bureau of Aeronautics evitando confesar el verdadero motivo y diciendo que las dificultades eran debidas al hecho que "no hay planeador en 200 millas en el cual me atrevería a arriesgar el cuello". El Washington Glider Club le había ofrecido usar su Franklin pero estaba en unas condiciones tales que le hicieron "declinar la oferta" y no deseó utilizar un planeador simple por que " rompí uno en Port Huron, Michigan, por la razón de que la mayoría de los planeadores simples no vuelan".

 

Ron, como siempre, mirando al futuro con optimismo. "Este es el punto" -escribió. "Voy a comprarme un planeador en primavera, un Franklin grande. La última vez que realicé un examen comercial me tomó dos meses esperar a los días buenos y a los inspectores de vuelo. No deseo repetir eso la próxima primavera porque las primaveras son fugaces. He volado mucho más que la mayoría de los pilotos. Usted quizá haya visto alguno de mis artículos sobre planeadores en revistas de aviación. Mi única ambición es adquirir uno. este es mi ruego: ¿No existe alguna forma de ampliar mi actual licencia dadas las circunstancias? ¿No hay nada que pueda hacer usted acerca de ello? [2]

 

Era una ingenua esperanza, no se estructura ninguna burocracia para dispensar por razones de jóvenes con ambición y el Bureu of Aeronautics no hizo la escepción. La respuesta fue breve: "Le informamos que no es posible prolongar su licencia de piloto de planeadores. También es política de este departamento no prolongar licencias"[3]. Este fue el fin oficial de la carrera aérea de Ron como piloto puesto que no volvió a obtener una licencia pero en dos ocasiones fue piloto en entrenamiento.

 

En octubre Ron escribió otro artículo para el Sportsman Pilot. ......... CONSTRUYENDO

 


 

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